¿Quiénes somos?

Así instalaba en su oficio,
escogía el tlatoani a los jueces:
a los sabios cuidadosos,
gente prudente,
capaces de escuchar con cuidado,
gente capaz de hablar,
capaz de prestar atención a las cosas,
a los que no hablaban con ligereza ni continuamente […]

Códice Florentino

Traducción de Miguel León-Portilla,
Historia Documental de México,
tomo I, UNAM, México, 1984, p. 36

Códice Acamapichtli, siglo XVI.
Imagen recuperada de http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Acamapichtli.jpg ,
01-02-2013, 17:25:55.

El poder de la palabra es mayor de lo que creemos. Dios creó el mundo con el verbo. Los sacerdotes, por la gracia de Dios, pueden otorgar el perdón o casar. Los chamanes, con su canto, reordenan el mundo. En el mundo náhuatl prehispánico, la palabra que se utilizaba para designar al gobernante de una ciudad era tlahtoāni, que literalmente significa “quien habla”, “orador”. Los jueces, con la palabra, imparten justicia. Con sus veredictos, condenan o absuelven y, consecuentemente, resuelven qué es la justicia.

A la hora de comunicarnos, no podemos obviar esta íntima relación entre palabra, poder y justicia. Por ello, el objetivo de esta web, educativa y sin ánimos de lucro, es fomentar la conciencia lingüística. Consecuentemente, denunciamos usos incorrectos o tendenciosos de la lengua y ofrecemos el modo de evitarlos. La creación de una sociedad progresivamente más justa depende, entre otros factores, del buen uso de las palabras.

El origen de la web está en el módulo I de la asignatura Investigación y Redacción Jurídica del ITAM, pero, precisamente porque creemos en nuestra labor, decidimos compartirla. Por eso mismo, las colaboraciones que nos llegan desde otros rumbos son también bienvenidas.