Ensayo

Escribir para aprender

Es un texto basado en la exposición lógica y rigurosa de las ideas, las cuales se distribuyen a lo largo de distintos párrafos de acuerdo con su calidad argumentativa. Como es un escrito ligado inseparablemente a la "exhibición" del pensamiento de su autor, no sólo cumple una función comunicativa, sino otras más, como informar, demostrar, justificar, analizar, debatir y persuadir. Por ello, suele ser muy didáctico en el tratamiento de las ideas.

Partes de un ensayo académico

Está integrado por tres partes:

Introducción:
En ella, se presenta el tema por tratar, seguido de la postura del autor (también llamada tesis central o premisa). Se enumeran los argumentos con los que el autor sostendrá su opinión.
Desarrollo:
Es el "cuerpo" del ensayo y está integrado por distintos párrafos {tres o más, dependiendo de la extensión del texto}, cada uno dedicado a analizar, desarrollar y profundizar en las ideas que se enunciaron en la introducción (véanse trípticos 1,2 y 3).
Conclusión:
El autor cierra, resume, condensa, amarra o ata su postura. Aquí también pueden aportarse detalles o comentarios especiales que den un "golpe" final al escrito, tras haber descompuesto los núcleos argumentativos que se desarrollaron en la parte central del escrito.

¿Para qué se escribe un ensayo académico?

Se escribe para

  • dar una opinión bien fundamentada,
  • reflexionar sobre algún aspecto olvidado,
  • debatir con otros autores,
  • analizar y comparar distintas posiciones,
  • hacer conciencia sobre una determinada situación.
  • mostrar el origen de un problema y proponer soluciones.

Otras formas afines al ensayo

  • El artículo
  • La monografía
  • La tesis
  • El tratado
  • El trabajo exhaustivo de investigación

Características del escrito académico o formal

La estructura

  • El autor piensa, jerarquiza y estructura las ideas antes, durante y después de redactar, por lo que el texto usualmente sigue un proyecto previsto con antelación y respeta el orden de las ideas dispuestas con anterioridad.

El lector

  • Está dirígido a un público culto, integrado por profesores, cuerpos colegiados, investigadores, colegas o estudiantes.

El tono

  • Es formal, impersonal, serio y respetuoso; se utiliza la forma impersonal (se) o la tercera persona del plural (pensamos).
  • No se tutea al lector ni se utilizan expresiones subjetivas ni cariñosas.

Las ideas

  • Se evitan las generalizaciones y se emplean recursos para dar matices; a veces, también se ofrecen al lector distintos puntos de vista sobre un mismo asunto.
  • Por lo general, no se dan consejos y, en caso de hacerse, se presentan en términos de soluciones o de recomendaciones.
  • Rara vez se recurre a anécdotas o se hace mención a experiencias íntimas. Si se utilizan ejemplos, son sólo para aclarar o fortalecer las ideas.

El lenguaje

  • El autor pretende que su discurso sea racional y objetivo, así que emplea un lenguaje adecuado que excluye expresiones orales, conversacionales, muletillas, coloquialismos, modismos populares y caló.
  • Se evitan las frases hechas, los lugares comunes, las repeticiones de palabras y los verbos fáciles.
  • Se consulta el diccionario para aplicar correctamente expresiones y conceptos, para definir nociones específicas y para enriquecer el nivel léxico.
  • No se usan abreviaturas ni se emplean idiolectos ni se cortan las palabras.

Los párrafos

  • Se emplean todos los tipos de párrafo (véanse trípticos 1, 2 y 3), compuestos por oraciones complejas (incisas, coordinadas, subordinadas) que le dan al texto fluidez y claridad.
  • Los párrafos suelen concatenarse entre sí mediante el uso de conectores o de párrafos de transición.

La versión final

  • Se cuida la equivalencia visual entre las ideas y la extensión de los párrafos.
  • El autor se preocupa por revisar y corregir el texto para que no haya errores de ortografía, de sintaxis, de puntuación, de acentos, de barbarismos y de vicios.